La fruta fresca no viaja sola: la acompañan temperatura, certificados, inspecciones, tiempos portuarios y una coordinación que solo se nota cuando se rompe.
Julio no es un mes vacío para la fruta chilena: es el momento en que los datos, el agua, la logística y la lectura de mercado empiezan a ordenar la próxima temporada.
La diversificación no es una consigna elegante: es una forma de reducir riesgo cuando una especie, una ventana o un destino concentran demasiado poder.
La fruticultura moderna se volvió demasiado técnica para depender solo de intuición: capacitarse en riego, poscosecha y calidad ya es parte del negocio.
Antes de que el comprador reclame o felicite, el control de calidad ya leyó la fruta: su trabajo convierte observación técnica en decisiones comerciales.
Tras haberse conocido los datos de las
declaraciones de los operadores del sector oleícola a la Agencia de Información
y Control Alimentarios, (AICA), se constatan que...
En la actualidad la industria está a la espera de la publicación, para consulta pública, del protocolo de Systems Approach de la USDA-APHIS. Periodo...