La fruticultura moderna se volvió demasiado técnica para depender solo de intuición: capacitarse en riego, poscosecha y calidad ya es parte del negocio.
Una temporada frutícola no empieza el día de cosecha: nace en el vivero, se juega en el huerto, se ordena en el packing y se confirma cuando el consumidor recibe fruta en buena condición.
La FDA extendió el calendario de cumplimiento de la regla de trazabilidad, pero los exportadores frutícolas deberían usar ese tiempo para ordenar procesos reales.