lunes 18 octubre 2021
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Los «superfrutos patagónicos» que la ciencia está potenciando

De todos los frutos nativos de la Patagonia, el maqui (Aristotelia chilensis), la murta (Ugni molinae) y el calafate (Berberis microphylla) han recibido la mayor atención tanto por sus peculiares sabores como por sus posibles beneficios para la salud. La esperanza es que, a medida que más personas conozcan las poderosas propiedades de las bayas patagónicas, puedan encontrar nuevos hogares en los estantes de los supermercados fuera de la región.

Expertos aseguran que más allá de tener buen sabor, las sustancias contenidas en muchas de estas bayas nativas pueden inhibir las enzimas asociadas con el aumento de azúcares o de lípidos, lo que las hace útiles para quienes padecen enfermedades metabólicas como diabetes, presión arterial alta o inflamación crónica.«Si comes esas bayas, reducirás la cantidad de azúcar que absorberán tus órganos», explica. Lo mismo ocurre con los lípidos. Algunos de los compuestos contenidos en las bayas reducen la cantidad de estrés oxidativo asociado con el consumo de carne roja».

Las investigaciones también han demostrado que algunos de estos frutos tienen efectos antiinflamatorios y que pueden ayudar con el manejo de enfermedades cardiovasculares y trastornos respiratorios, así como contrarrestar el envejecimiento de la piel. Incluso con toda esta investigación reciente, sigue habiendo poco interés en comercializar las bayas endémicas, a pesar de que Chile (que tiene la mayor cantidad de ellas) es el mayor exportador de frutas del hemisferio sur.

Bayas como el maqui, la murta y el calafate -entre otras-, también se utilizaron históricamente por sus propiedades antisépticas, antidiarreicas y antipiréticas (reductoras de la fiebre). Así que resulta que las frutas nativas pueden tener aún más usos

El maqui es una fuente excepcionalmente rica en antocianinas, un pigmento natural y potente antioxidante. El jugo de estas bayas poderosas era como una forma antigua de las actuales bebidas energéticas que usaban antes de las batallas y expediciones los mapuche, los tehuelche, los selk’nam y otros grupos indígenas.

De hecho, las bayas de maqui contienen uno de los valores más altos de capacidad de absorción de radicales de oxígeno (CARO), el método más común para medir las cantidades de antioxidantes de cualquier fruta conocida. Es más alto que el de las llamadas «superfrutas» como la granada o el azaí (un fruto de una palmera nativa del norte de Sudamérica).

En tanto, la murta es una fruta más aromática, similar a una hierba, que se encuentra un poco más al norte, principalmente en el lado chileno de los Andes. De la misma familia botánica que la guayaba, en realidad se parece más en tamaño y color a un arándano. «El fruto puede ayudar con las úlceras de estómago y se pueden moler las hojas hasta convertirlas en una pasta para curar heridas o problemas dentales”, asegura expertos. 

También se utilizaron históricamente por sus propiedades antisépticas, antidiarreicas y antipiréticas (reductoras de la fiebre). Así que resulta que las frutas nativas pueden tener aún más usos. En estos días, es más probable encontrar murta fuera de América del Sur en Nueva Zelanda, donde se comercializa como un «arándano de Nueva Zelanda», o en Australia, donde se conoce con el nombre de tazziberry

Negocio familiar La murta y el maqui son los ingredientes estrella de Maqueo Sabores Étnicos, un negocio de frutas silvestres con sede en el Maihue, un lago con forma de fiordo encerrado en las selvas templadas de las estribaciones andinas cerca de Futrono, Chile. Esta iniciativa mapuche -liderada por mujeres- está dirigida por el equipo de madre e hija Gladis Lefin y Claudia Manquepillan. «Yo nací aquí, mi mamá nació aquí y su mamá nació aquí», asegura Claudia. «En cada generación, estas bayas han sido una gran parte de nuestra vida”, confirma Gladis.

Por supuesto que los mapuches saben desde hace mucho tiempo que estos alimentos autóctonos tienen propiedades especiales, pero ahora científicos están empezando a descubrirlo. El maqui es solo una de las más de dos decenas de bayas patagónicas que han comenzado a estudiar, y con razón.

Cada temporada, recolectan 5.000 kg de maqui, así como 2.000 kg combinados de murta y otra baya local llamada arrayán (Luma apiculata), que Manquepillan dice que es relativamente insípida hasta que la cocinas y se vuelve extremadamente herbal, «casi como el eucalipto “. 

Las 27 familias que ayudan con cada cosecha celebran después con chicha, una bebida que se elabora fermentando las bayas. «Nuestros antepasados también usaban estos frutos como tintura natural para textiles y medicinas«, dice. 

Por ahora, las únicas bayas que probablemente encontrarás fuera de la región son el maqui, la murta y el calafate. El maqui se comercializa en tés, polvos, suplementos dietéticos y cosméticos antienvejecimiento.

El Calafate también viene en suplementos en polvo, así como en mermeladas. La murta se vende como fruta fresca en Australia y Nueva Zelanda, y es un botánico clave (junto con el maqui) en el licor patagónico similar a la bebida espirituosa Trakal, que está disponible en Estados Unidos y Canadá. Por supuesto, hay muchas otras bayas silvestres que podrían ser igualmente valiosas.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/vert-tra-57135154 

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