El boletín de fruta de julio muestra que los frutos secos ya no son un complemento menor: el avellano europeo entró al tablero estratégico de la fruticultura chilena.
El arándano chileno sigue en la cancha global, pero la competencia ya no perdona fruta blanda: genética, firmeza y sabor definen la nueva conversación.
La uva de mesa chilena vive una transformación profunda: nuevas variedades, competencia peruana, mercados más exigentes y una pregunta incómoda sobre productividad real.
La gira público-privada por Asia muestra que diversificar destinos exige resolver requisitos fitosanitarios, rutas, tiempos y compradores al mismo tiempo.