Antes de que el comprador reclame o felicite, el control de calidad ya leyó la fruta: su trabajo convierte observación técnica en decisiones comerciales.
El jefe de packing vive en el punto donde se encuentran biología, presión comercial, personas, máquinas y tiempo: su trabajo puede salvar o perder una temporada.
La industria frutícola habla de tecnología, mercados y logística, pero cada temporada sigue dependiendo de personas capaces de cosechar a tiempo y con calidad.