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Si hasta ahora los sistemas de cultivo habían avanzado considerablemente, en las próximas décadas el cambio será radical. Una de las incorporaciones como herramienta de trabajo son los drones, pequeños elementos voladores no tripulados, que ya empiezan a utilizarse en algunos lugares, junto a numerosas nuevas herramientas y tecnologías que contribuirán a desarrollar e implantar una nueva agricultura.

Durante el último tiempo ha habido un aumento de interés en el desarrollo y uso de Vehículos Aéreos no Tripulados (UAV sigla en inglés de Unmanned Aerial Vehicles) para aplicaciones agrícolas y ambientales.

Informes de los medios de prensa indican que la industria de la agricultura podría ser potencialmente el mayor usuario de esta tecnología. La mayoría de las aplicaciones prácticas de los UAV hasta ahora se han producido en Europa y en países como Canadá, Australia y Japón, donde hay menos regulaciones del espacio aéreo en comparación con Estados Unidos, donde el uso de vehículos aéreos no tripulados con fines comerciales está prohibido; sólo a los aficionados se les permite volar aviones pequeños, controlados por radio con fines recreativos.

Ante esta situación, investigadores de la Universidad Estatal de Míchigan (MSU) están usando su primer vehículo aéreo no tripulado para ayudar a los agricultores a maximizar los rendimientos mediante la mejora de la gestión del nitrógeno y del agua y la reducción del impacto ambiental como la lixiviación de nitratos o de las emisiones de óxido nitroso.

Además, utilizan drones para diagnósticos de nitrógeno en cultivo de maíz y detectar recomendaciones de fertilización nitrogenada. El sistema consiste en tomar imágenes aéreas, pudiendo analizarse y establecerse la metodología de recomendación de abonado.

#DirectorioFruta

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