La capacidad de decisión en las cadenas de suministro están evolucionando hacia sistemas inteligentes, autónomos y adaptativos. El factor humano debe ser implacable al momento de concretar exportaciones, sobre todo en la logística del envío de frutas frescas y alimentos perecibles.
La logística global está dejando atrás uno de sus paradigmas más arraigados. Durante décadas, el liderazgo en la cadena de suministro se definió por dos variables: costo y velocidad. Sin embargo, la creciente volatilidad del entorno está obligando a replantear esa lógica. En un entorno donde la disrupción es constante, la verdadera ventaja competitiva está en la capacidad de decisión.
Hoy, la operación logística se desarrolla bajo una presión constante: eventos climáticos extremos, tensiones geopolíticas, cambios abruptos en la demanda y una hiperconectividad que acelera cada decisión, sobretodo que afectan directamente a las exportaciones frutícolas y de alimentos perecibles. No se trata de eventos aislados, sino de un patrón estructural donde la importancia de la capacidad de decisión no puede quedar atrás.
Investigaciones de McKinsey & Company, indican que las disrupciones significativas en las cadenas de suministro ocurren, en promedio, cada 3.7 años y pueden representar pérdidas cercanas al 45% del EBITDA anual a lo largo de una década, destacando que la carencia en la capacidad de decisión cumple aun rol clave en la logística de la exportación.
Uno de los errores más comunes es confundir automatización con autonomía. La automatización ejecuta tareas predefinidas. La autonomía decide qué hacer. Este es el verdadero punto de inflexión. En un entorno donde la disrupción es constante, la verdadera ventaja competitiva está en la capacidad de decisión más rápido que el resto.
Fuente: https://thelogisticsworld.com/logistica-y-distribucion/logistica-compite-costo-velocidad-capacidad-decision-resiliencia/


