La fruta rechazada en el mercado se puede transformar en una oportunidad de negocio. Una correcta gestión de los desechos frutícolas permite que tengan una segunda vida como aditivos para la cosmética y la farmacia.
Frutas y hortalizas, son el grupo de alimentos con mayores pérdidas y mayores niveles de desperdicios, según un informe elaborado por el Instituto de Investigación en Fruticultura Tropical, con sede en Cuba.
La economía circular abre oportunidad de negocio a la fruta, aprovechando la mercancía rechazada por no dar tamaño o tener alguna falla estética, pero que mantienen intactas sus propiedades organolépticas.
En la actualidad existen empresas que dan una segunda vida a la fruta sobrante, transforman cáscaras de nueces, almendras, pistachos, cuescos de duraznos, damascos, paltas y también los huesos de aceituna en biomateriales.
Los residuos frutales se convierten en polvo y se usan en la manufactura de automóviles, aviones y barcos, o convertirse en biofibras. En implantes médicos y dentales, embalajes o revestimientos.
Investigadores de la Universidad Estonia, reportan experiencias recientes de subproductos frutícolas transformados en aditivos para la cosmética y la farmacología; como absorbentes de metales pesados, y también como colorantes o potenciadores de sabor.
Una oportunidad de negocio que según los científicos, no se está explotando bien debido al desconocimiento y la infrautilización de recursos y tecnologías ya disponibles.
Fuente: https://www.bbva.com/es/sostenibilidad/economia-circular-en-la-fruta-como-se-aprovechan-los-residuos-agricolas/


