La importancia del envase

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Como vistas serás reconocido, reza la oración que nos demuestra la importancia del envase en todo tipo de productos, como el caso de los alimentos y en especial de la fruta -mínimamente procesadas- son una interesante opción saludable como producto preparado y fácil de consumir, donde el envase es una herramienta de primera importancia en la interacción con el cliente, pero toma aún más protagonismo cuando son productos de alto consumo familiar.

En la actualidad existen diferentes tendencias de envasado más novedosas como son la aplicación de recubrimientos comestibles enriquecidos con agentes antimicrobianos o antioxidantes y el uso de envases activos e inteligentes. Los envases activos, modifican determinadas condiciones o procesos en su interior que juegan un papel determinante en la vida comercial del producto, mientras que los envases inteligentes incorporan algún sistema que monitoriza y comunica información sobre el estado del alimento envasado. En este campo, la identificación por radio frecuencia o RFID (Radio Frequency IDentification) se encuentra entre los sistemas más prometedores. También la nanotecnología puede ser un gran aliado para los envases de fruta mínimamente procesada en el futuro.

* El diseño que viste a la fruta juega un papel importante como elemento generador de reconocimiento de marca.

La fruta se vende en grandes volúmenes. Sin embargo, hay que tener en cuenta que por sus características y generalidad, los consumidores no encuentran problema a la hora de buscar sustitutos, y esto se debe a que en el mercado se puede encontrar ofertas similares con la misma calidad y precio.

* El titular de una marca tiene sus miras puestas en distinguirse de la competencia hasta el punto de ofrecer productos que el consumidor considere insustituibles en su género. El lineal de un supermercado es un potente generador de estímulos visuales, ante los cuales el consumidor responde con la elección de unos u otros artículos, entrando para ello en juego factores diversos como marca, etiqueta, envase y embalaje.

El problema con este tipo de estrategia es que, con el tiempo, todos los productores la implementan, eliminando de esta forma la disparidad ante el cliente. La verdadera estrategia que se debe aplicar para aumentar las ventas y resaltar el producto ante los clientes, es diferenciar el producto a partir de su diseño. Esta estrategia apunta hacia el mercado y a conseguir una distinción ante los competidores.

Al hablar de estrategia de diferenciación, lo primero que se debe revisar es el envase del producto. Para que el diseño del envase para fruta sea llamativo, debemos comprender qué buscan los clientes y cuáles son sus necesidades y expectativas, de esta forma será posible ofrecer un producto que cuente con una ventaja competitiva. Cuando un fabricante busca un buen diseño de envase ansía otorgarle un valor añadido que lo convierta en un potenciador de las ventas, transmitiendo un mensaje de producto de alta calidad y lanzando un dardo de incitación a la compra cuando, en escasos segundos, debe tomarse una decisión entre un producto y otro.

Los envases para fruta son -entre otras utilidades- un espacio para aplicar la marca y se convierten en herramientas de reconocimiento y de generación de identidad en la mente del consumidor. Un cliente no saldrá a buscar de forma específica un producto con un envase genérico o sin marca, algo que sí es posible que haga en el caso de que el producto tenga una personalidad definida. Es importante destacar que un buen diseño de envase para frutas, además de crear una imagen original y dar información, ayuda a la correcta conservación y transporte del producto.

Nanotecnología

Puede ser un gran aliado para los envases de fruta mínimamente procesada en el futuro. La nanotecnología es una ciencia que trabaja a escala nanométrica y su interés radica en que el pequeño tamaño de las partículas conlleva propiedades físicas y químicas que difieren significativamente de las habituales a mayor escala. Ya existen en el mercado materiales con nanocompuestos para el envasado, que mejoran sus propiedades. Una de sus ventajas es producir envases activos con menores contenidos de polímero (disminución del peso del envase y, por tanto, del coste final), y que mantengan sus propiedades (barrera a los gases y a la luz, propiedades mecánicas o capacidad antimicrobiana) e incluso las mejoran. En el mercado, los primeros polímeros nanocompuestos que han aparecido como materiales mejorados para el envasado de alimentos son los polímeros que incorporan nanopartículas de arcilla. El uso de arcillas se debe a su bajo coste, su efectividad, su alta estabilidad y su escasa toxicidad.

Por ejemplo, en el 2nd International Food Technology Congress celebrado en Kusadasi (Turquía) se presentó un prototipo de envase inteligente para fruta mínimamente procesada que está fabricado con materiales biodegradables y que incluye diferentes sensores que aseguran al consumidor la calidad del producto. El envase está elaborado a base de nanoarcillas que aportan mayor impermeabilidad y nanocelulosas que mejoran sus propiedades mecánicas, haciendo que el envase sea más resistente. Además, estas nanocelulosas han sido extraídas de residuos de la industria agroalimentaria, en concreto de la paja del trigo, revalorizando así este residuo.

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