Especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad han elaborado una lista que debería formar parte de nuestro «botiquín natural» de productos alimenticios. Destacan por sus propiedades el apio y la cebolla; diuréticos naturales por excelencia con múltiples propiedades terapéuticos. Ayudan a reducir los niveles del colesterol en el cuerpo y favorecen la detoxificación del hígado y del sistema linfático. Además, relajan el sistema nervioso y ayudan a conciliar el sueño.

En tanto, los frutos secos -como es el caso de las nueces- tienen tantas propiedades que han pasado a recetarse en las consultas de los cardiólogos. Sus ácidos grasos Omega 3 juegan un papel importante en la prevención de enfermedad cardíaca, pudiendo reducir el riesgo hasta un 50%. Asimismo se toman como un alimento anti estrés, debido que contribuyen para el aumento de melatonina en sangre, favoreciendo el descanso y el equilibrio emocional.

Por su parte, la Miel desde tiempos remotos es apreciada por su naturaleza antimicrobiana y cicatrizante. Es altamente recomendada por la Organización Mundial de la Salud como remedio natural contra la tos, resfriados e infecciones de garganta. Una o dos cucharitas al día aportan altas dosis de energía, gracias a sus azúcares de rápida asimilación.

Los beneficios de la naranja están a la vista. No sólo favorece con el alto aporte de vitamina C y fotoquímicos que aumentan el sistema inmune, sino además es un potente antioxidante, beneficioso para la vista, piel y aparato respiratorio. Mientras que la zanahoria, por otra parte, es un alimento alcalinizante que ayuda a depurar la sangre, favorece la limpieza hepática, mejora la estructura muscular, de huesos y dientes. También es un aliado contra la diabetes, al equilibrar los niveles de azúcar en la sangre.