Ganado argentino

Con positivismo y satisfacción recibió el Ministro de Agricultura, Luis Mayol, los resultados de la economía del segundo trimestre del año. Esto porque el sector agrícola y forestal creció durante este periodo un 4,3%, cifra superior al crecimiento de la economía y al 2,9% que marcó durante el trimestre anterior. El Banco Central señaló, además, que la economía nacional creció 4,1% en el periodo abril-junio.

Mayol se refirió a estos positivos resultados para el sector, señalando que «estas cifras no han constituido mucha sorpresa para nuestro Ministerio, ya que hemos venido señalando, desde la publicación del informe del primer trimestre, que el tema era más de desfase productivo que de contracción de la producción, en especial en el caso de la fruticultura, cuya incidencia es sobre el 31% en PIB silvoagropecuario y de algunos cereales. A lo anterior se deben adicionar las buenas expectativas que se observaban para el sector forestal», dijo el Ministro Mayol.

Según el instituto emisor, la positiva variación que mostró el sector agrícola se explica por diversas razones. El crecimiento de la fruticultura fue liderado por la producción con destino de exportación, destacando principalmente la de frutos secos y fruta fresca, en especial de kiwi y manzanas. A su vez, la agricultura fue impulsada por la mayor producción de cultivos anuales, en especial de maíz y papa. En tanto, las hortalizas de consumo fresco registraron su primer incremento tras caer en forma continua desde 2012.

 

Los efectos anteriores fueron aminorados por la caída de los cultivos anuales industriales. La silvicultura aumentó impulsada por la mayor producción de madera aserrable y, en menor medida, de madera pulpable. En tanto, el resultado de la actividad pecuaria se explica principalmente por la caída en la producción de carne de cerdos que reflejó los efectos de una alta base de comparación. Aquí debe agregarse la internalización progresiva del efecto Freirina. La menor producción de leche también incidió en la contracción de la actividad, no obstante que las cifras de la industria están arrojando positivos resultados, que revertirían esta situación.

«El sector silvoagropecuario nacional ha podido crecer y enfrentar las dificultades derivadas de la situación externa y de fenómenos climáticos, que pusieron en alto riesgo su competitividad, por lo que se puede observar el futuro con mayor optimismo debido a los resultados que se visualizan para 2013 en la mayoría de los rubros en la presente temporada. Estos han mostrado una recuperación en relación con la anterior, como son los casos de trigo, los cereales, las carnes, los lácteos, la fruticultura y los forestal», agregó Mayol.

Para el sector agrícola y forestal las cifras del Banco Central son bastante positivas, por cuanto durante los primeros seis meses del año se explica cerca del 65% del PIB silvoagropecuario total del año. Por tanto, luego de estas correcciones, las estimaciones para final de año se elevarían entre un rango del 3,5% a 4%, si las tasas de crecimiento del tercer y cuarto trimestre se mantienen dentro de sus rangos históricos. Las primeras señales están indicando que éstas podrían estar, incluso, sobre ellas.

Así, las estimaciones de crecimiento para final de 2013 se ubican en un rango de entre un 3,5% y un 4%, si las tasas de crecimiento del tercer y cuarto trimestre se mantienen dentro de su rangos históricos.